Durante toda la historia de la
humanidad los más notables personajes, movimientos y culturas espirituales significaron una
ruptura con lo establecido. Un intento por desligarse de las formas
predominantes y más difundidas de habitar el mundo y de relacionarse con el
entorno. Es también cierto sin embargo, que tanto como el
verdadero acontecer espiritual se ligaba a una reformulación de esa mirada enferma que nos
aqueja desde que nos entendemos como civilización; así mismo le era imposible
no ser permeado, o finalmente cooptado en su totalidad, por las prácticas, ideas
y valores que adormecían y aun adormecen a la humanidad.
En tiempos pasados esa captación
total de la espiritualidad por lo establecido; esa fosilización del impulso de
transformación sin el cual nada puede ni debe llamarse espiritualidad, se hizo
patente en las grandes religiones. En el
caso de la iglesia católica esta se hermano, fue representante, impulsora y
legitimadora de cada una de la practicas que hoy se le reconocen como nefastas
a las monarquías. Aun así algunas figuras notablemente espirituales surgieron en
el seno de esta iglesia, pero siempre a pesar de y no gracias a su religión
organizada; e inmiscuidas
invariablemente en una tensión con esa jerarquización.
En el mundo presente el poder se
concentra cada vez más en el ámbito económico dejando relegados los espacios más
estrictamente políticos y religiosos que se desdibujan, y se supeditan a las
reglas y demandas del mercado. Las fuerzas mediáticas y bélicas se ponen completamente al servicio de las necesidades
de una economía que se sirve de la humanidad y no al contrario, y que representa el principal cimiento de los cánones imperantes. Statu quo que en esencia no rompe con los
pilares patriarcales, jerárquicos y alienantes de antaño, aunque que adquiere
formas muy diferentes para su puesta en practica.
Actualmente los paradigmas no se
difunden desde el púlpito, no se decretan autoritariamente desde el trono
monárquico, se mezclan dentro de la cultura popular disfrazados de la más pura
inocencia y de desprevenida objetividad.
Atraviesan los diferentes medios, están en la radio, en la televisión, en
los periódicos, en la publicidad, se inmiscuyen en las instituciones
sanitarias, educativas, sociales, etc. disfrazando de naturalidad el mensaje
hegemónico que coloniza las mentes y que aviva esta despiadada batalla
“económica”. Ya no hay necesidad de exigir que se cumpla tal o cual imposición jerárquica
so pena de determinado castigo, simplemente el discurso imperante se disfraza
de ecuanimidad a tal punto que, aunque en términos económicos solo beneficie a
unos pocos, tanto ellos como el resto de la humanidad se convierten en voceros y guardianes inconscientes de lo que, si bien es una insípida ideología sobre como
vivir, se nos presenta como la vida misma.
Pero hay ciertos baches que este
nuevo modelo patriarcal debe llenar: así como en otros tiempos debió
institucionalizarse la espiritualidad y su inercia transformadora para tratar
de atajar su potencial de cambio, así mismo ahora es
necesario crear una “espiritualidad” a la medida de este nuevo mundo, que interrumpa
el impulso transformador de una multitud de seres humanos. Es entonces cuando muchos inquietos
espirituales se desligan de las grandes iglesias y se inmiscuyen en una espiritualidad aparentemente
liberadora, pero esta solo logra romper algunas formas y queda atrapada en la inercia de
un discurso dominante profundamente asentado; sin poner en duda certera los valores que sostienen el actual estado de las cosas: por el contrario, en ocasiones los reproduce
más furiosamente que nuca. Como existían los falsos maestros espirituales que
solo legitimaban la decadencia medieval, así también existen "los gurús del
capitalismo". Y no son aquellos "intelectuales" que abiertamente defienden y tratan de darle piso teórico al actual establecimiento; son personas, grupos y filosofías que de manera más o menos consiente equiparan y amoldan la búsqueda espiritual con los más típicos valores e idearios liberales-capitalistas.
Valga aclarar que este proceso
tiene diferentes niveles y que en la realidad difícilmente se encontraran
blancos o negros.